

A Tusell, poseído por el demonio familiar de la izquierda, la soberbia de los déspotas de guardarropía, parece inspirarle un astro errático.
Nos dice, en un artículo publicado hoy (ayer) en El País, que “revisar es un verbo que necesariamente conjugan cada día los historiadores”. No especifica de qué manera lo conjugan los que él tiene por tales, si cotejando o combinando, pero es posible que la diferencia le importe poco dado que la historia es una “aventura intelectual, por fortuna llena de sorpresas” ... sí, es como la caja de bombones de Forrest Gump, máxime en estos tiempos de derogaciones desbocadas que anuncian nuevos descarrilamientos en nuestra educación. En esta aventura intelectual, que sería inapropiado calificar de “definitiva”, el debate ocupa un lugar metodológico esencial, siempre y cuando, al parecer, se establezca, con los interlocutores apropiados.
En este artículo Tusell amplia su lista negra y lo hace con la sutileza que le caracteriza: Como buen aventurero de farol, conjuga su erudición con la cobardía y se dedica a revisar la obra de aquellos a los que niega una digna defensa. El revisionismo, palabra que muchos vinculan exclusivamente a los que niegan el Holocausto, es la acusación retorcida con la que Tusell apunta a César Vidal, Pío Moa, José María Marco, Jon Juaristi y García de Cortazar.
Nos dice que “En España ha aparecido un revisionismo histórico en los últimos tiempos que siempre ha movido a la duda de si merecía la pena dedicarle alguna atención.” Cínicamente se responde afirmativamente dado que “denota un deslizamiento de la derecha social y política hacia un neoconservadurismo radical”. Uf. No diré cual es la derecha que él emplea para agitar su duda cuando, de seguido, insulta a los que son lectores de esos revisionistas: “un público lector, poco propicio a sofisticaciones” que se deja seducir por “una serie de presunciones que en nada facilitan la convivencia”. Parece que en esto años, desde que en 1993 FG resucitara la GCE como argumento electoral, sólo la izquerda académica podía ser, además, aventurera, conjugadora sagaz del verbo revisar.
Pero Tusell, aupado, alentado por el inmenso campo que nuestras ministra de educación y cultura le dejan expedito, listo para la siembra (que será con sal), arremete con verdadera grosería contra César Vidal cuando dice que “ha escrito, junto a multitud de paginas sólo explicables por la necesidad de supervivencia, libros que resumen, en términos de divulgación, algunas cuestiones importantes de la Historia del siglo XX español”. Naturalmente no le gustan las Checas de Madrid, “libro insostenible no sólo por las innumerables páginas de relleno, sino por la carencia de cualquier capacidad crítica para abordar el número de ejecutados de forma sumaria entonces”. Imagino que el número es importante para este aventurero para el que no es ninguna sorpresa descubrir en el relleno imprescindible de Vidal, la participación del PSOE, PNV y otros ancianos venerables en las matanzas sumarias, masivas, de Madrid.
De Pío Moa dice que es “autor prolífico y alejado de los medios académicos con los que mantiene vanamente la pretensión de polemizar”. Sí, Corporaciones Universitarias Tusellone le tienen verdadero pánico al vigués y todos a una prefieren atizarle desde los medios del imperio, azotado por el sol. Pero Tusell, que, como dijo de la Cierva, además de la historia ignora clamorosamente sus ciencias auxiliares, nos advierte de que Moa no considera que la CEDA fuera nazi ...
Acusa a José María Marco de denostar a los que traicionaron a la libertad, “un sector de la vida española de comienzos del s.XX que resulta más respetable: el mundo intelectual liberal”. O sea, Azaña, Prat de la Riba, el último Joaquín Costa, Ortega, Maeztu o Unamuno. Cito a los que Marco retrata magistralmente en La libertad traicionada porque el libro sobre el krausista Giner, lo confieso, no lo he leído. Es una sutil maniobra de nuestro aventurero: Acusar a una de las piezas más importantes del liberalismo conservador de esta España de comienzos del s.XXI de maltratar al “mundo intelectual liberal” de comienzos del XX.
En estos autores, no brilla “ni siquiera la mínima voluntad de saber. Todo consiste en culpar desde tiempos remotos a la izquierda –y los nacionalismos- de una actitud revolucionaria con resultado totalitario y exterminador del adversario”. En fin que todo es una “interpretación política de consumo inmediato”, un revisionismo que conecta “con un cuerpo de doctrina que cada día parece más rotundo e inasequible a las fisuras. Es un neoconservadurismo que lleva [...] a una identificación absoluta e impenitente con Bush”. ¡Acabáramos!. Ahora nos explicamos a qué venía lo de la caja de bombones. Y claro “quien tome en serio esos libros no es que sea un amante de originalidades excesivas, sino que viste intelectualmente de un prodigioso hortera”. Puede que así sea, considerando la disciplinada elegancia de enterrador con la que visten los que, como Tusell, prefiere ocultar la verdad a estudiarla en campo abierto.
Termino y es con Juaristi. Dice Tusell citando al vasco que ha dedicado su último libro a la "reconstrucción del imaginario español, condición necesaria para la existencia de la nación española”. Y concluye, con un ridículo antológico: “como si no supiéramos que los Estados-nación no tienen su origen, sino mucho después en el siglo XVIII”.
Y es que, y vuelvo a de la Cierva, “Tusell siente de forma crónica la funesta manía, no ya de pensar, líbreme Dios de acusarle de tal cosa, sino de utilizar machadianamente la cabeza para otros menesteres menos nobles: Embestir contra lo más alto y prestigioso de la inteligencia andante española”.
El artículo aquí.
Escrito por castielero en: 9 de Julio 2004 a las 03:23 AMDigno de comentar la clara referencia a la zafiedad de los lectores de esos historiadores "revisionistas" que, por contraste, ensalza la sofisticación de los propios. Lo bueno es que es una variante especialmente descarada de ese autodarse la razón de tantísimos izquierdistas. Es la "faltal arrogancia" de la izquierda en su versión hispana.
Por cierto, fíjate que no acabo de alinear a Tussell como de izquierdas. Tiene, sin duda, los peores vicios de la izquierda, pero a los progres les coge un "ataque de hilaridad fustigante" al uso (para castigar desde su sapiencia a los "fachas" por su ignorancia: de nuevo su soberbia, como ves) Mi recomendación es que lo califiques de progre o de derechista domado (fíjate que él habla de la necesidad de que la gente, se supone que la de derechas también, tenga cierto juicio sobre la historia para poder convivir en paz), pero de izquierdas ¡jamás!
Posted by: Dodgson Lluís en: 9 de Julio 2004 a las 10:45 AM"Tiene, sin duda, los peores vicios de la izquierda, pero a los progres les coge un "ataque de hilaridad fustigante" al uso (para castigar desde su sapiencia a los "fachas" por su ignorancia: de nuevo su soberbia, como ves)"
Esta frase está icompleta, debería poner al final lo siguiente: "...por alinearlo a la izquierda".
Me presumo que las "páginas de relleno" de las que dice que hay en el libro de Vidal se refiere a los apéndices con los nombres de los pasados por la checa. Es natural que se queje, esta gente huye de los datos como del demonio.
Posted by: Dodgson Lluís en: 9 de Julio 2004 a las 10:50 AMTampoco creo que sea de izquierdas. Es sencillamente un advenedizo en el imperio. "Derechista domado" me parece mejor que progre.
Y sí, ese debe de ser el relleno al que se refiere.
Gracias Dogson.
Posted by: castielero en: 9 de Julio 2004 a las 11:11 AMOtras fuentes: le recomiendo al Sr. Tussell que lea lo que decía, por ejemplo, S. de Madariaga (republicano intachable) en 1944, en su libro "España". ahí se ven corroboradas las tesis principales de Pío Moa. Otros ejemplos: J. Pla, "Historia de la segunda República" (libro, por cierto, inencontrable). Pla era escéptico respecto a la República, pero no así J. Marías, que la defendió hasta el fin (desde una posición moralmente intachable) y que también viene a confirmar el mensaje de Moa. Otro repubicano crítico:Bolloten. Y es que Tussell no se quiere enterar de que las fuentes de Moa son, como el dice, republicanas e incontestables. El desastre de la república lo provocaron los propios republicanos, tanto de izquierdas como (supuestamente) de derechas, por una razón: todos ellos querían hacer "tabula rasa" de España, fundar una nueva sociedad - un orden nuevo sobre un hombre nuevo -; unos desde el laicismo extremo, otros desde el comunismo más fanático (por cierto, del propio PSOE). Cuando Azaña dijo "España ha dejado de ser católica" estaba expresando dos sentimientos profundos: su odio ilimitado a la iglesia y la religión y su erronea convicción que se pueden erradicar "perniciosas" creencias del imaginario colectivo y edificar una sociedad perfecta sobre la razón. Nunca he entendido el prestigio intelectual de Azaña. No hay más que leer su obra ("un escritor sin lectores capaz de hacer la revolución para que le lean", decía Unamuno) para darse cuenta de su egocentrismo, su elitismo indisimulado, su desdén hacia el mundo, especialmente hacia los más próximos a él. En sus diarios refleja una impudorosa ensoñación (citada por Moa en uno de sus libros)en la que se le aparece Alfonso XIII, con el que mantiene un delirante diálogo en el que le da una soberna lección de política y sabiduría...Yo recomiendo especialmente leer su siempre elogiado "El Jardín de los frailes" para darse cuenta del grado de perturbación mental y de confusión del sujeto. Aunque hay que armarse de paciencia para lograr acabarlo...
Posted by: L. Miguel Fernández en: 9 de Julio 2004 a las 11:16 AMTussel parece ser que siempre fue un democristiano profundamente antiliberal que nunca perdonó a Aznar que tomara el camino liberal de FJL en vez del suyo. Por lo demás, es un simple advenedizo cuya indigencia intelectual ha quedado en evidencia y eso hace pupa.
Posted by: Roberto Suárez en: 9 de Julio 2004 a las 11:59 AMDemosle un KALASNICOF, al Sr. Tussel, y se habra acabado todo, le dedico el siguiente escrito del Sr. Manuel Ayau:
Las ideologías colectivistas de izquierda o de derecha comparten un origen común en el socialismo, la corriente de pensamiento fundamentalmente opuesta al liberalismo y al capitalismo. Las diversas variantes del socialismo, desde el comunismo hasta el fascismo, han provocado toda clase de crímenes al imponerse totalitariamente. El liberalismo/capitalismo, en cambio, es el artífice de la democracia moderna y de las libertades y derechos que disfrutamos.
Manuel Ayáu
Los términos socialista, fascista, comunista, nazi y capitalista se usan hoy como insultos. Sin embargo, no se suele conocer su significado ni su historia.
Socialismo (que sigue vivito y coleando, a pesar del fracaso y colapso de la Unión Soviética) es el nombre de la organización social en la que los medios de producción son propiedad del Estado. Es la propiedad común (o de nadie) de las cosas, manejada y distribuida por el gobierno (por los políticos de turno). Mucho se discute sobre la diferencia entre socialismo y comunismo, pero tal diferencia es únicamente en la forma y velocidad de apropiarse de las cosas: los comunistas son partidarios de la revolución, de la confiscación, de la toma violenta; los socialistas legalizan el despojo mediante expropiación. Es tan tenue la diferencia que la Unión Soviética, por ejemplo, se denominaba socialista, aunque era más bien comunista.
Fascismo es el nombre que le dio Mussolini a su movimiento socialista. El lema fascista fue: “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. Mussolini había sido secretario del Partido Socialista Italiano, insistiendo en su lealtad al marxismo. El historiador Paul Johnson escribe en su libro “Tiempos modernos” que Lenin, trece años mayor que Mussolini, lo admiraba por su lucha contra el capitalismo, y agrega que las diferencias entre Mussolini y Lenin eran más bien de carácter personal.
Nazismo es otra versión del socialismo, como su nombre lo indica, pues es una abreviatura de Nacional-socialismo. Es la variante socialista de Hitler, quien no se molestó en apropiarse de los medios de producción y mantenía: “¿por qué nos vamos a molestar en socializar a los bancos y a las fábricas? Nosotros socializamos a la gente”. Es decir, el gobierno podía disponer de todo, sin importar quién tenía el título de propiedad.
El socialista-fascista Mussolini no es conocido por exterminar a su propia gente. Ni siquiera se le menciona en la obra “Death by Government” de R. J. Rummel, que es el recuento histórico de las matanzas que los gobiernos han hecho de su propia gente. En cambio, los otros socialistas como Hitler, Stalin, Lenin y Mao no tuvieron empacho en matar a millones de compatriotas, por motivos ideológicos. Bajo Hitler veinte millones de muertos; Stalin treinta millones y Mao sesenta millones. Todo ello sin contar otras decenas de millones de muertes que causaron entre opositores de otras nacionalidades que con armas resistieron la imposición violenta del socialismo en cualquiera de las formas mencionadas. A pesar de que el socialismo ha sido el más ignominioso sistema de organización social en la historia de la Humanidad, que ha fracasado aparatosamente en todas partes, como ideología sigue vivo y para muchos todavía no es un insulto que los llamen socialistas.
Capitalismo es el nombre despectivo con que Karl Marx bautizó al liberalismo, para hacer creer que es el sistema de los ricos poseedores de capital y enlistar así la envidia en la lucha de clases que fomentaba. Pero, a diferencia del socialismo, en la Historia no hay ningún ejemplo de matanzas ideológicas emprendidas por el capitalismo. Por el contrario, al tan criticado liberalismo (capitalismo), Marx le dio crédito en su “Manifiesto comunista” de haber abierto el mundo al progreso moderno. Gracias a que el liberalismo terminó con el feudalismo, surgió la democracia republicana moderna: la división de poderes, la declaración de derechos individuales, la libertad de prensa, la libertad religiosa, la protección de la propiedad privada, el libre comercio, la revolución industrial, la apertura de la compuerta a tantísimas invenciones que en todo tocan nuestras vidas. Y el capitalismo/liberalismo ha sido el único sistema capaz de promover el bienestar general y eliminar la pobreza extrema. Entonces, ¿qué insulto prefiere usted?
A diferencia del socialismo, en la Historia no hay ningún ejemplo de matanzas ideológicas emprendidas por el capitalismo.
Manuel Ayáu es empresario guatemalteco, expresidente de la Sociedad Mont Pélerin.
Si tuviésemos que buscar una palabra (o varias) para definir a Tusell, probablemente la más conocida sería la de paniaguado. Pero como al sujeto en cuestión parece ser que la orina le huele a incienso, quizá le pegue más la definición histórica de bucelario: “Hombre libre que voluntariamente se sometía al patrocinio de un magnate, a quien prestaba determinados servicios, y del cual recibía el disfrute de alguna propiedad”. Obsérvese que la definición del DRAE no le asigna honestidad o inteligencia al hombre objeto del ejemplo, mientras que da como necesaria la presencia de un magnate que lo patrocine. Luego Tusell reúne las condiciones precisas para ser declarado bucelario.
Posted by: Policronio en: 9 de Julio 2004 a las 01:01 PMLa gente como él o Haro Tegclen llevan la mentira escrita en los ojos.
Me pregunto que debe pensar antes de irse a dormir.
Me recuerda este artículo del bucelario Tusell a lo expuesto hace tiempo en este foro por "Lola", con alguna diferencia. Lola dejaba traslucir sabiduría y honestidad. Sus argumentos quedaron meridianamente claros y coherentes. Aún estando fundamentalmente de acuerdo con lo contenido en su artículo, lo de Tusell da un poco de grima por su tibieza y oportunismo. Mal que os pese a los neoconservadores pseudo-liberales, es un liberal, un mercader: su mercancía es él mismo.
Posted by: Galactea en: 9 de Julio 2004 a las 05:59 PMHay feos simpáticos y alegres, feos que integran su fealdad en una personalidad firme y abierta hasta hacerla atractiva. Pero hay fealdades que ayudan a hacer fea al alma, feos que se vengan años después de todo lo que no mojaron en el insti, de todas las collejas que recibieron, constituyéndose en Grandes Inquisidores, repartidores discrecionales de permisos para existir y pensar, guardianes de cualquier ortodoxia que pague bien y que de vez en cuando les pase la mano por el lomo como quien arroja distraído un hueso al perro -"¡Buen chico, Tuselillo, muerde!"-, sicarios de alma gibosa, intelectuales de nómina y telediario, dómines de estricta observancia, savonarolas de vía estrecha, chequistas sin estómago para empuñar una pistola, estridentes voces de su amo, almas chicas, almejas, correveidiles del señor de horca y cuchillo, resistentes de última hora, sombras, nada....
Posted by: Vlad en: 9 de Julio 2004 a las 07:07 PM"Antes una España roja que rota", decía la derecha en los años 30. "Antes una España rota que liberal", dicen ahora tipejos como Tusell o Herrero de Miñòn.
Posted by: marvin en: 10 de Julio 2004 a las 01:19 AMGalactea,
Uno de los parecido probables entre los comentarios de doña Lola y las opiniones del bucelario (genial Policronio) es que ninguno parece haber leído lo que tanto critican.
Un saludo.
Posted by: castielero en: 10 de Julio 2004 a las 05:19 PM"un público lector, poco propicio a sofisticaciones"
Desde luego es mi caso. Lo que Tusell no sabe es que "sofisticado" significa, literalmente, "falso". A el las sofisticaciones le gustan.
Posted by: José Carlos Rodríguez en: 11 de Julio 2004 a las 05:24 AM