

“¿Sabemos con certeza que efectos tendrá aumentar el salario mínimo? Puede que no.”.
Así comienza un interesante artículo de Don Boudreaux en TCS. No me digan que no se les han erizado los pelillos de la nuca. Dado que mis conocimientos teóricos sobre el tema se limitan a varias lecturas y todas apuntan, con más, menos o nula pereza, al dictado de la ley de la demanda, he sentido algo de vértigo al leer semejante comienzo viniendo de uno de mis bloggers favoritos.
Pronto queda claro que para Boudreaux no hay duda. La evidencia empírica que pudiera encontrarse a favor de las leyes de salario mínimo, es decir, los estudios sobre su eficacia
“son inconsistentes con la teoría económica básica”.
En contra de lo que opina Samuelson en su best-seller, el debate sobre el salario mínimo no gira principalmente en torno a cuestiones de interpretación frente a las disputas sobre la validez de los resultados empíricos. Como señala Boudreaux, estos mismos resultados, que a Samuelson le parecen positivos, además de inconsistentes por principio, se enfrentan a estudios que viene a señalar noticias menos halagüeñas para los defensores del intervencionismo.
Por otro lado Boudreaux da en el clavo al señalar que
“la investigación empírica en la economía es notoriamente difícil ya que salarios, precios, tasas de desempleo, calidades y todos los demás datos de las ciencias sociales son, como dijo Hayek: “fenómenos complejos”[…lo que distingue] a las ciencias sociales de las físicas de dos formas: en primer lugar, una mayor proporción de investigación empírica en las ciencias sociales está sujeta a legítimas –a menudo irresolubles- disputas. En segundo lugar, como consecuencia, en las ciencias sociales las consideraciones teóricas juegan, inevitablemente, un rol mayor entorno a estas disputas y en la formación de juicios sobre políticas públicas deseables.”
En relación a esto y regresando a Samuelson, éste se pregunta
"¿cómo pueden los profanos examinar las cuestiones cuando los expertos están divididos? […] Para empezar debemos reconocer que las afirmaciones sobre la conveniencia de subir el salario mínimo contienen juicios de valor personales.”
Lo que resta credibilidad a los expertos de (como) Samuelson frente a los profanos, que como yo, como ustedes, tratamos de examinar estas cuestiones dejando al margen juicios de valor que tan poco nos enseñan sobre la realidad de las cosas.
No obstante Sowell, ese campeón del sentido común, decía que
“las complejidades estadísticas para diferenciar los efectos del salario mínimo sobre el empleo del resto de las siempre cambiantes variables que también tienen efecto sobre él, implican que las diferencias de opinión honestas son posibles”.
Ideología al margen, hay hueco para la controversia. Sin embargo, como el mismo Sowell señala, la mayoría de los economistas entrevistados en Gran Bretaña, Alemania, Canadá (85%), Suiza y los Estados Unidos (90%) opinaron que las leyes de salario mínimo incrementan el desempleo entre los trabajadores menos preparados. Por cierto, no así los heróicos franceses ni los austriacos.
Escrito por castielero en: 31 de Julio 2006 a las 02:34 AM | TrackBackAt you the excellent site, a lot of useful info and good design, thank.
Posted by: Chase en: 3 de Marzo 2007 a las 08:02 PMGreat site!
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