La Regás y la moral del error
Escuchando o leyendo los artículos de opinión de la Regás uno tiene la impresión de que esta mujer, de aspecto elegante y delicado, está siendo poseida por la Pasionaria.
Desconocía la filiación política de Doña Rosa hasta que la escuche hace unos meses hablar de la pobreza en La Ventana de la SER, sí la del patio de Gemma.
Su desprecio colosal del neoliberalismo y su total desconocimiento de la realidad de las estadísticas que citaba me convencieron de que estaba ante una ungida de antología.
Ahora leo un artículo que El Mundo publicó ayer con el título "Jugada maestra". No sólo es una ungida además es amoral. Desde luego no es la única en hablar de una pinza ETA-PP, pero ésta lo hace con una rotundidaz ejemplar.
Dice "Es curioso comprobar cómo en los últimos meses le han salido al PP grandes aliados con los que no contaba", siendo estos, según se deduce, no sólo la ETA sino también los Bono e Ibarra que también se alegran porque "aprovechan cualquier acontecimiento para machacar a Maragall y con él a los ciudadanos de Cataluña que le hemos votado". Para estos barones contaría más "el odio personal y la distinta forma de entender una España" que "esa ideología que nos separa de los ultraliberales".
Pero lo más repugnante de su artículo es el reconocimiento de que la moral, en este caso, importa menos que el "error" que se pretende destacar. Así, amalgamando, compara hechos que pueden ser reprobables pero que en nada se parecen a los protagonizados por el excursionista de Perpignan. Así "no se trata de que la derecha -ni la izquierda- considere un mal moral que un dirigente hable con la ETA. Tambien ella lo ha hecho en más ocasiones de las que sabemos" Sí, pero no para pedir que maten sólo fuera de Cataluña, no para ofrecer a ETA un coto de terror con el que poder seguir chantajeando a los españoles, no señora Regás no cuela. Tampoco cuela que nos cuente usted que "moralmente hablando, más grave es defender a un alcalde condenado por abusos sexuales a una menor", ¿quién ha defendido a ese sinvergüenza? ¿hay alguna relación de peso que pueda servirnos para comparar ambas situaciones?. Pero no, como dice más adelante "no estamos hablando de moral, sino de errores que un político debe evitar" ¡Qué amoral es usted! Y no para ahí, resulta que Maragall es el bueno de la película, Carod el feo y, claro, el PP, el malo ... porque a ETA le corresponde la dirección de este docudrama "sabedora de que las fuerzas políticas de este pais son incapaces de unirse en la lucha como propone Maragall" (sic o suc, que diría Arcadi Espada).
En fin, termino, le cedo la palabra ... "entre las mentiras de unos y la estupidez de otros no es de extrañar que la sociedad se haya dormido y no tenga ningún interés en despertar".
El 14M, bien temprano, espero que esa "sociedad" ponga a cada uno en su sitio.

