Los modelos mentales de Einstein

Remei Margarit, psicóloga y colaboradora de La Vanguardia, escribe sobre el "modelo mental" que a su juicio "más incide en el sistema occidental". No tiene dudas, es el "valor del dinero".

Yo también lo tengo claro. El modelo de doña Remei es el anticapitalismo. Comienza su artículo con una cita de Albert Einstein, esa mente privilegiada que, como tantos intelectuales, volvió la espalda al "sistema occidental" para, ingenuamente o no, dar pábulo a la mentira colosal del socialismo científico. La cita en cuestión “El mundo que hemos creado es producto de nuestra forma de pensar. Es una locura pensar que el mundo puede cambiar sin que cambien nuestros modelos mentales”.

¿Y cómo puede hacerse, doña Remie? Einstein le diría que mediante el "establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales" [...] La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual." (ver aquí).

Doña Remei coincide con Einstein cuando él dice que: "[...] bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos." Es decir los PFFRs.

Tal vez la psicóloga no esté pensando en el Imperio cuando, casi parafraseando al físico dice: "[p]arece que el dinero lo puede todo, incluso puede formar poderes paralelos a las propias democracias y condicionar fuertemente a gobiernos elegidos democráticamente, aunque de hecho se sustenten básicamente en fuertes lobbies patrocinadores". Y no es de extrañar porque esta señora y Einstein comparten un rincón o modelo mental, una visión con la que proyectan sobre la realidad todo su acervo anticapitalista. Y eso me lleva de vuelta al artículo.

Dice doña Remei que "[y]a es sabido de todos que el primer mundo lo es porque existe un Tercer Mundo". Y nos ofrece el ejemplo de Ikea para demostrarnos que nuestro bienestar es la explotación de ese tercer mundo, que existe no como secuencia sino como consecuencia del primero: la vieja letanía marxista-leninista preferida por nuestros intelectuales.

Esta lectora (supongo) de Naomi Klein se muestra indignada por las condiciones laborales en que las multinacionales hacen trabajar a sus empleados "deslocalizados" en países menos desarrollados; "ciudadanos de segunda o de tercera categoría e incluso en régimen de semiesclavitud laboral, niños incluidos". Habría que preguntarle si esa categoría es relativa al mundo o se ciñe al ámbito más cercano de sus respectivos países. En cualquier caso debería saber que un 70% de los niños empleados trabajan en el campo y sólo un 5% lo hacen para la exportación y en condiciones mucho mejores que las de aquellos (ver aquí, p. 198-). No se trata de justificar la explotación, donde exista, sino de mirar más allá de las buenas intenciones, no sea que el daño que queremos erradicar se agrave.

Pero doña Remei en realidad quiere advertirnos que el malestar que denuncia es "el caldo de cultivo de odios mantenidos por tanto agravio".

Y sino queda claro que su modelo mental es el de la propaganda marxista-leninista-terrorista termina con un párrafo revelador:
"Al lado de todo esto, la guerra continúa en diversos frentes, ese criminal de guerra llamado Sharon se acerca a Bush cada tanto para recibir una aprobatoria palmadita en la espalda, un aval para sus asesinatos selectivos. Y entre tanto, en medio de todo ello, en el mundo, millones de niños no tienen a quién acudir".

En medio de todo ello, en el mundo, la amalgama siniestra de nuestros intelectuales.

PS: Si Sharon es un criminal de guerra ¿cómo es que sus acciones militares son "asesinatos selectivos"?

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2 Commentarios

No por hacerlo una, y otra, y otra, y otra vez, deja de sorprenderme esta gente. Aparte de una ideología y de una retórica del siglo XIX, insisten en negar lo que resulta evidente.
Veamos, una psicóloga (no se si ella se considerará intelectual) que escribe regularmente sobre lo que le da la gana en un periódico de importancia y tirada nacional, por lo que evidentemente se le paga (a pesar de las majaderías que pueda decir), se empeña en decirnos que los capitalistas que controlan las fuentes y los medios de información impiden que los ciudadanos puedan llegar a sacar conclusiones objetivas y usar libremente sus derechos políticos.
¿A quién se refiere? ¿A los que la están leyendo, y pudieran creerse alguna de sus majaderías?
¿A quién ha sobornado ella para penetrar así de fácil en un medio capitalista y controlador? ¿Qué labor de destrucción interna y de sabotaje va a comenzar a hacer para devolverme mis derechos políticos que me ha secuestrado ese periódico en concreto?
¿Dónde se ha educado ella que se ha librado tan hábilmente del control de los capitalistas sobre la educación? ¿Quién la convirtió a la verdad y cuándo?
Ya es sabido que si todos fuéramos tan clarividentes e inteligentes como ella quizá no hiciera falta que siguiera escribiendo artículos en La Vanguardia.

Al menos tenemos a Sala-i-Marti y a Pedro Schwartz para compensar, que es mucho.

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Antonio Gimeno y publicada el 9 de Mayo 2004 12:04 PM.

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