Sin pasado no hay mañana

Este es el título de un artículo del magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín, publicado (ya) ayer en El País.

El pasado al que se refiere el magistrado es el periodo más sombrío de nuestra historia reciente: IIRep-GCE y posguerra. El cándido mañana debe de ser un futuro en el que la derecha, sencillamente, haya sido laminada. Porque ese pasado sólo tiene consistencia histórica, al parecer, si el parlamento presente condena la rebelión del 36 y por añadidura reivindica el puesto que las izquierdas, y sólo ellas, merecen en nuestra historia. Repito, sólo las izquierdas. No hay que llevarse a engaño. Conviene recordar que para los progresistas, como don José Antonio, no hay legitimidad política fuera de la izquierda.

Si la intención de don José Antonio, reivindicar la dignidad de los perdedores en la guerra y denunciar la durísima represión, fuera sincera, el artículo no necesitaría de algunas perlas para demostrar su noble intención.

Sobre la constitución de 1931 nos dice que "recogió los valores sembrados por los liberales y añadió algunas aportaciones que habían sido extrañas a nuestra tradición, dominada por el pensamiento reaccionario". Tal vez se refiere a laicismo impuesto o a al desastroso y atípico debate constitucional: "Si se busca la raíz de las culpas que llevaron a una constitución tan defectuosa, que no fue viable, aparecerá Prieto ...", decía Alcalá-Zamora en sus memorias.

Continúa don José Antonio aclarando que "no es propósito de estas líneas , ni sería posible en el marco de un artículo periodístico analizar y profundizar en las causas del fracaso y de la involución. Una vez más en nuestra historia, una parte del ejercito se puso al servicio del pensamiento más reaccionario y se erigió en valladar frente a la modernidad, defendiendo los intereses de los sectores sociales que veían peligrar sus privilegios." Claro, no se analizan las causas del fracaso, pero se asume que hubo una evolución para llegar rápidamente a un desenlace que parece, por proximidad, el causante de la involución cuyas causas no cabe explicitar. Tal vez César Vidal pueda ayudar a don José Antonio a sintetizar las causas de ese fracaso: "Tras el anuncio de la voluntad socialista de ir a una guerra civil si perdía las elecciones, el 20 de enero [de 1936], Largo Caballero decía en un mitin celebrado en Linares: “... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”." Un fracaso que según el magistrado "culminó con la victoria de los que se alzaban contra la legalidad constitucional más avanzada de nuestra historia" ... en lo que vino a ser acto final de la guerra civil declarada por PSOE y Ezquerra en 1934.

Respecto a la represión en la posguerra, dice don José Antonio que en "la historia contemporánea no se conoce un genocidio con formas legales de mayor entidad y número de víctimas". La represión franquista fue, como he dicho, durísima e injusta por la falta de garantías legales que denuncia el magistrado pero tengo que recordarle que en la URSS el Gulag se estaba levantando sobre los 14 puntos del "acero damasquinado del Artículo 58 [...] cimbrado en una ráfaga cortante y a pleno embate durante la lucha que la Ley sostuvo contra el pueblo en 1937-1938" (Archipiélago Gulag, Solzhenitsyn). Y no porque quiera disculpar los crímenes franquistas sino por denunciar la mala memoria del magistrado.

Concluyo ya con uno de los párrafos finales del artículo "Al morir el dictador las fuerzas políticas alcanzaron un pacto ejemplar y alumbraron una Constitución que, lo admitan o no los nostálgicos del franquismo, supone el aniquilamiento legal del régimen". Bien, ¿y?. Pero sigamos "Paradójicamente el sistema democrático de la Segunda República, que habían derrocado por las armas, reaparece casi literalmente en muchos artículos de la Constitución de 1978. Los cautivos y desarmados de 1939 habían hecho renacer la democracia". Sí, con Raimón en la retaguardia, entre otros.

Y es que, como nos recuerda Pío Moa en su último artículo "para el PSOE y los comunistas, la guerra civil es una fuente inagotable de legitimación política y de deslegitimación de la derecha. La han convertido en uno de los principales pilares de su propaganda, y ahora mismo están volviendo a sembrar los viejos odios, los viejos rencores con sus campañas sobre la represión de la guerra y la posguerra." Y como ya he expresado en otro sitio : para estos señores no hay matices: La derecha y los liberales son lo mismo, llegado el caso. Insisto, para los progresistas, como don José Antonio, en España no hay legitimidad política fuera de la izquierda.

Otros artículos de don José Antonio Martín Pallín aquí.

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Antonio Gimeno y publicada el 16 de Junio 2004 3:53 AM.

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