Capitalismo castrador
Atención, frase de don Eduardo Pons Prades en El Mundo:
“El crimen mayor del capitalismo no es la explotación, es que castra la capacidad de inventiva del individuo. Esa capacidad se destapó en la Guerra Civil”. No he leído las 800 y pico páginas de su último libro, Realidades de la Guerra Civil, pero como sea todo así promete ser un verdadero ladrillo ....
Parece que don Eduardo desconoce totalmente el concepto la acción humana y su naturaleza esencialmente empresarial, acción motivada por “incentivos” tan pesados como lo fueron las condiciones de subsistencia en que el “gobierno” republicano relegó a la mayor parte de la población que mantuvo en la retaguardia. O motivada por las situaciones de mayor desahogo soportadas estoicamente por la élite republicana, marxista o no, más allá de la retaguardia.
Ya digo que no lo he leído, pero supongo que no se aventurará a descubrirnos las altísimas cotas de inventiva que la población de los países marxistas tuvo que desarrollar para dar esquinazo al hambre y al terror.


Alguno de estos "profetas del socialismo" debería de ir "de misiones" a Corea del Norte. La experiencia es un grado, dicen.
Agacharos que pasa la bola...
800 paginas asi.Coño yo no estoy preparado.Algun fin de semana me leo a Tecglen pero no todos ni hasta el final.Ya es que no aguanto casi nada.
Otra chorrada progre más. Ninguno de los dos bandos en la guerra civil defendía el capitalismo. Unos defendían el comunismo y los otros el autotarquismo. Los que ganaron tardaron bastantes lustros en darse cuenta que a base de autarquismo no se conseguía desarrollar el país.
Estos progres son cada día más patéticos.
A Carrillo ya sabemos cómo se le destapó la capacidad inventiva: paseos y fosas comunes en las cunetas de Paracuellos. ¿Se referirá a esa capacidad don Eduardo?
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Me hacen muchisima gracia esos libros ancilares que son como la ginebra Lirios o los vaqueros Lobys. Se deberían vender en los mercadillos. Tras el (para mi incomprensible)éxito de Dan Brown las librerias se han llenado de libros que trataban de copiar el nombre, el asunto, la portada...
El libro del que hablas, el de Pons llega al socaire de los libros de Pio Moa, libros que significaron abrir una ventana en la rancia covachuela de la historiografia oficial. Su nombre, la foto de la portada (lo vi el otro día en la FNAC y aun habia otro mas de parecido aspecto), su presentación... Ahorrate las 800 páginas, yo te digo de que va sin haberlo leido: es el retorcido homenaje que los Historiadores Genuflexos (aun consternados por la reciente desaparición del Archigenuflexo) rinden a Pio Moa (y si de paso se sacan unas pesetillas mejor que mejor, que hay que pagar la suscripcion a Digital Plus que Don Jesús no da ni eso de balde).