Más información, mejor salud
Un estudio de la Universidad de Murcia revela que “el acceso a la información sobre beneficios y efectos adversos de los medicamentos tiene un valor per se para la población. Así mismo se comprueba la existencia de una relación positiva y significativa entre las disposiciones a pagar expresadas y el nivel de renta de los encuestados“.
Es decir, según los resultados de las 200 entrevistas en las que se basan sus conclusiones, los participantes se muestran dispuestos a pagar por saber más y es de suponer que eso se debe a que desean conservar cierto poder de elección sobre su salud.
Hay que señalar que en el supuesto planteado se indica que la información extra se proporcionaría en el prospecto del medicamento y por lo tanto está lejos de tratarse de publicidad, sin embargo sí se trata de datos que un paciente podría emplear para desestimar un medicamento recetado. En este caso, ¿por qué no anticipar la información para evitar la compra del medicamento y el gasto correspondiente?
En fin, imagino que la mejor opción consiste en dejar las cosas como están y evitar que las farmacéuticas informen, incluso cuando contamos con datos que avalan el interés del paciente por estar informado. Al fin y al cabo se trata de su salud.

