Vicente Verdú frente al espejo
"Si el izquierdismo fue la enfermedad infantil del comunismo, el progresismo encarna la enfermedad senil del izquierdismo. ¿Energía nuclear? El discurso antinuclear es una continuación del beato discurso del lince y una secuencia mecánica del anticapitalismo, el antiimperialismo y el antibelicismo. Actualmente, las centrales nucleares no son los monstruos letales de la URSS y la carestía del petróleo puede detener y anular la vida real de millones de habitantes del Tercer Mundo (progresista). ¿No habrá, pues, que renovar el pensamiento con la renovación de energías? ¿Cuántos pájaros y especies de aves mata la alocada profusión de molinos? ¿Pájaros o aire limpio? ¿Aire limpio sin pájaros?"
Un artículo interesante, tal vez una (auto)crítica velada al socialismo que representa el zapaterismo galopante de nuestros días. Con todo y con eso ... hay que ser cursi: "Lo decisivo del poder progresista fue su nitidez. La igualdad, la libertad, la alegría de la vida, formaban su despejado frente combativo", ¿cuándo fue eso?.
No obstante hay que reconocerle el mérito: "El progresista detesta el consumismo sin atender a su valor crucial en la prosperidad económica, social y artística" . Perplejo me deja.
(vía Librodenotas)

