Castilla del Pino se acuerda

Carlos Castilla del Pino introduce un matiz terapéutico en el asunto este de la recuperación de la memoria histórica. Si no le he entendido mal, dado que somos lo que recordamos, nuestra identidad es “memoria”. Hasta aquí estamos de acuerdo, por qué no. Añadiría que la memoria es básicamente en lo que consiste nuestra inteligencia, nuestra capacidad para ejecutar analogías de una manera veloz, es decir, la forma en la que nos enfrentamos al presente y al futuro es una composición en la que la que inteligencia refleja la mayor o menor destreza que tenemos para elaborar nuestro comportamiento presente, considerando experiencias pasadas.

En realidad a Castilla del Pino le interesa más la ideología que la inteligencia. Por eso dice que en el uso de la memoria “subyace un componente moral”.
El Gobierno ha venido a satisfacer con el talonario y echando mano de la expropiación si es preciso, este grave dilema moral que aqueja a nuestra sociedad. Sociedad que, en su desmemoria, demuestra un déficit de inteligencia que ya preocupa.

Tomando el ejemplo empírico y didáctico de Castilla del Pino, hemos de pensar que España sufría de Alzheimer y mira por donde encabronando al personal Zapatero va a conseguir curarla. Todo un hito en la medicina organicista. Nada de regeneración: un trágala más en la cuenta del presidente de todos los españoles, que se acuerden.

Bah.

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12 Commentarios

El "componente moral" de la "memoria histórica" desarrollado por cierta gente no va más allá de las checas, los paseos, el holocausto religioso y la persecución frentepopulera.

Están en eso. Lo demás son cuentos.

No estoy segura de la memoria sea en lo que consiste nuestra inteligencia. Pero sí creo que es el instrumento de que disponemos para transmitir ideas, creencias, tradiciones, maneras de ver el mundo, gustos musicales. Castilla del Pino nos cuenta unas cuantas formas de perpetuar el recuerdo positivo de alguien forzadamente, lo de Les Luthiers... la estatua ecuestre, cuestre lo que cuestre... Lo que me sorprende es que se plantee como algo "moral" lo de la memoria histórica. La historia hay que conocerla para saber cómo funcionamos en realidad, más allá de autopercepciones distorsionadas (normalmente favorecedoras del ser humano). Para saber qué pautas son las que sobreviven y, si te da el coco, analizar los motivos de que esas pautas sobrevivieran (memes). La memética lo explica muy bien. Sobre todo porque no siempre lo que sobrevive es lo mejor, o lo más bueno... lo más pacífico, honorable o digno, en el sentido más común de estas palabras. Sobrevive lo más exitoso en ese momento (no es igual que "bueno"). ¡No somos nadie!
¿Hay que recordar hechos o personas porque es moral? Yo creo que hay que analizar el recuerdo, la historia. No recordar como campaña (o contracampaña) electoral. Es muy pesado lo de la memoria histórica como arma arrojadiza.

A propósito de la ley de marras, se hubiera entendido que personas merecedoras de algún tipo de reparación la obtengan. No hay razón alguna, a estas alturas para no ser generosos. Lo que no me cabe en la cabeza, es que con esta Ley se equipare a los militares republicanos que se mantuvieron obedientes a sus mandos naturales y lucharon al servicio del gobierno de Azaña con el Sr. Carrillo, héroe de Paracuellos. Aquéllos merecen todo nuestro respeto y ya han sido resarcidos. El Sr. Carrillo sólo merece nuestro desprecio.

Nadie puede iniciar el futuro si no recoge el pasado en la memoria, lo analiza, lo resana, saca las consecuencias de los errores, identifica las responsabilidades y admite las culpas correspondientes.

Sólo así tendrá capacidad de contar con un futuro nuevo en esperanza.

¿Por qué y cómo fueron posibles guerras , muertos, persecuciones?

¿Cómo y por qué fueron posibles el surgimiento y la consolidación del nazismo y de los fascismos?

¿Cómo pudo perdurar el marxismo casi 50 agnos más después de concluida la 2GM?

No basta verificar como dato histórico que Hitler perdió la guerra y que el régimen dictatorial consolidado en Rusia por Lenín + Stalin arrojó la toalla en 1989.

Es necesario saber qué ideas fueron capaces de arrastrar a las masas y sostener a esos guías en el poder. ¿Idealistas razones en el origen, luego trasmutadas en pura conquista y usufructo del poder? ¿Simple fascinación por el mando y divinización de la persona?

La humillación violenta y colectiva de Alemania después de la 1GM hizo verosímiles las nuevas reacciones de ese pueblo hasta un cierto momento, pero no después. Los ideales del socialismo obrero hicieron posible ciertos motines y revoluciones pero no los sistemas políticos y policiales que llevaron a millones de personas a la cautividad o el hambre (Ucrania), convirtiendo a la mitad de la población en espía del resto, haciendo de la delación y de la venganza oculta las claves de la perduración de un partido, de unas minorías y de unos intereses.

En paz y concordia habría que responder cómo fueron posibles en España el tipo de república que de hecho se instauró, qué la hizo posible y qué la condujo al fracaso, cómo fue históricamente posible la guerra, la forma de su desarrollo, la conclusión bélica en 1939 y su prolongación civil…

Estas preguntas no se hacen para seguir teniendo razón ante el adversario o para ganar con su memoria de hace 70 agnos las próximas elecciones; se hacen para reconocer hoy las heridas abiertas por los nuevos problemas que pueden conducir de nuevo a situaciones regresivas. Las guerras civiles, desarrolladas en el campo bélico o en la relación social, cultural o religiosa, son una amenaza permanente, guste o no oírlo. Hay que descubrir las razones económicas, políticas, morales, que las provocan. Sólo son evitables anticipándose a los estallidos, por atención y solución de los problemas a su tiempo y en su primer lugar de nacimiento.

Cuando los procesos han alcanzado cierto volumen, entonces ya no se los puede parar, como a la piedra desprendida de lo alto de la montaña, fácilmente retenible en la cumbre, pero que una vez despeñada arrastra consigo al abismo todo lo que toca.

Naixin, no digo que no tengas razón. Lo que sucede es que habría que intentar que la historia al menos pareciera una disciplina científica, de manera que todos los que en ella participan se atuvieran al fair-play en el estudio y en la elaboración de las conclusiones.
Qué quieres que te diga. Esta "ley" es prueba de que no existe la voluntad, es más, es un rescoldo inopinado (¡¡70 años!!) de aquella etapa.

La historia se presta a tantas interpretaciones como individuos pueblan la tierra. Admite el análisis, pero es frustrante. No hay una única causa para cada hecho relevante (ascenso del nazismo, o independencia de USA, me da igual); es difícil ponderar qué causa entre las que se consideran, que es dudoso que sean todas, tuvo más incidencia y cuál menos. Y si te vas muy atrás en la historia la cosa empeora. Y para colmo, no tenemos sentido del tiempo, estudiamos la historia reciente de 50 en 50 años, la medieval de siglo en siglo, y en el estudio del neolítico la temporalidad pierde sentido por completo. Es decir, no somos imparciales. De no ser así, dedicaríamos mucho más tiempo a las épocas más remotas y mucho menos al siglo XX. Estudiaríamos cómo influyen las pautas de comportamiento de la etapa más larga, no las de la más reciente (creo que sílo que hacen los evolucionistas). Pero claro, faltan datos y con esa excusa vale todo. Así que la "ciencia" histórica no existe, señores. Se puede hacer análisis histórico, pero partiendo de la base de que será incompleto y sesgado. Por eso es tan fácil que se le llene a uno la boca con razónes histórico-morales que se deberían analizar más en serio. Al menos desde mi punto de vista.

mb,

Tampoco creo que exista una ciencia histórica, la verdad. No obstante no creo que se deba ni al sesgo ni a la falta de datos. De hecho ya vemos que respecto a la ciencia del clima tenemos buenas dosis de ambos ingredientes. Incluso el estilete "moral" blandido por propagadintas como Al Gore.

Gracias.

Castielero, gracias por la recomendación de Pinker y Dawkins, me han encantado sus libros.

Me podrías recomendar sociólogos y antropólogos cuyas tesis se sustenten en los principios de la psicología evolutivista.

Gracias de antemano y perdona el cambio de tema.

Tengo un libro de Castilla del Pino, teoría de los sentimientos o algo así, no sé si valdrá la pena leerlo.

A estas alturas de la historia (nunca mejor dicho) creo que lo importante para la memoria colectiva no es recordar las cosas tal y como pasaron, sino justificarnos a nosotros mismo y el presente en que vivimos.

Desde este punto de vista es desde el que creo que es más positivo legitimar la democracia actual como heredera de una República idealizada, a que sea descendiente de un levantamiento militar (por muy justificado que estuviera). Algo de razón tiene este señor al decir que moralmente (más que eso, psicológicamente) no es lo mismo...

Los alemanes también sudan tinta para "justificar" su pasado más reciente, de ahí que prefieran no mentar mucho el tema, a pesar de las polémicas que se montan en Berlín cada vez que se toca un edificio.... ¿Es la actual democracia alemana heredera de la lucha anti-nazi (papel que reclamaba para sí la RDA) o un heredero de la que eligió a Hitler en las urnas?

No siempre la verdad te hace sentir cómodo, ni a la gente le interesan complicadas teorías con muchos matices. Mejor una narrativa simple, con buenos heroicos y malos malvados.

Salu2

Naixin tienes razón no solo son el sesgo temporal o la falta de datos... es más.
Tomás, yo sinceramente creo que un país no tiene que justificar su pasado, igual que uno no justifica su árbol genealógico. Asume los errores y aprende de ellos. El recuperar la historia como fue es necesario para hacer análisis político y económico. Lo otro es, como tú dices, un tema psicológico. No sé si es más legítima la democracia si consideramos que procede de la República legítima o de un golpe de estado ilegítimo. Soy muy torpe para entender determinadas cosas. Quiero decir... ¿por qué debería importar si esta democracia no tiene que ver con ninguno de los dos regímenes? somos generaciones diferentes y hacernos cargo de los traumas de las pasadas generaciones es perpetuar la historia de montescos y capuletos. Y soy la primera que propone analizar la historia, que conste. Pero sin entrar en esas complicaciones tan críticas y peligrosas.
Eso sí, tienes toda la razón: la verdad muchas veces es incómoda. Y a la gente le importan un pito las teorías complicadas con matices. Eso sí... eso no quiere decir que haya que tirarlas por la ventana. Es necesario elaborar bien las teorías y matizarlas lo que haga falta. Si no, todo vale, todo es justificable, todo es especulación...

Me gustaria saber si alguien tiene el libro de "teoria de los sentimientos" de carlos castilla del pino. y que me lo pueda pasar por mail. gracias

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Antonio Gimeno y publicada el 30 de Julio 2006 9:48 AM.

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