Polémica de manual
No es que me importe mucho que la obrita que ha publicado Akal sea o no un manual para la asignatura de EdC. Probablemente la intención era aprovechar el tirón de la polémica suscitada para colar un libelo que de otro modo no hubiera pasado del circo, círculo, familiar de sus perpetradores. Márketing revolucionario marxista o un revolcon ideológico con gancho mediático. En fin, suficiente para dar pasta a sus editores y hacer cundir el pánico entre los padres que hasta la fecha, tal vez, habían mirado para otro lado, como en otras ocasiones, mientras el gobierno les hacía la cama.
El caso es que me he topado con una reseña de Gustavo Bueno, que, como Delgado Gal o María, también llama manual al ensayo sin que, como digo, eso importe gran cosa. Insisto, es la izquierda cejijunta y desolada la que escribe, la misma izquierda que con mejores galas llamaba exactamente lo mismo que aquella a Aznar o a los boquiabiertos votantes del PP; la misma que aplaudía con las orejas las batallitas altermundistas de Seattle sin pararse a pensar que si leían a Chomsky a sus niños, para que de una vez se durmieran, era gracias al capitalismo. La izquierda que perdona, disculpa a sus familiares descarriados, incluso cuando ensayan memeces que no merecen el CO2 de un bostezo.
Gustavo Bueno, por el que siento respeto y moderada admiración, pero al que me resisto a leer más de 50 páginas seguidas, dice del libro cosas como estas:
[E]l proceder de esta filosofía académica gremial [la de los autores del libro] es siempre el mismo: dibujar una idea abstracta extraída, por abstracción formal, de la realidad considerada y sustituir esa realidad (o el concepto exigible de la misma) por la silueta formal recién obtenida. Un ejemplo muy claro de este proceder de los autores nos lo proporciona la página en la que pretenden dar cuenta del «patético papel» que hoy cumple la Asamblea General de las Naciones unidas (pág. 319). Barajan una idea de la ONU según la cual equivale a una «asamblea de la Humanidad» que ocupando el «lugar vacío» llegó a proclamar los Derechos Humanos, pero que, de hecho, carece de todo poder político real, y de ahí sus patéticas actuaciones. Pero, ¿por qué definir a la ONU como «asamblea de la Humanidad» que ocupa un lugar vacío, y no ante todo como un conchabamiento, no de la Humanidad que no existe, frente a no se cuáles potencias del mal, sino de una parte de las Naciones contra otras (las comunistas precisamente, que por cierto no firmaron en su momento la Declaración de los Derechos Humanos)? ¿Por qué hablar de patetismo de la ONU si previamente a ella no se le hubiera sustantivado como si fuera una persona?
[...]
En este caso parece evidente que la metafísica de la ciudadanía que ofrecen en su libro los tres profesores es un trasunto de la teología de la ciudadanía que San Agustín ofreció en su Ciudad de Dios, porque sólo desde la teología agustiniana cabe decir que los hombres somos ciudadanos porque «antes de pertenecer a una cultura, a una nación...», es decir, antes de entrar en la historia material real, somos ciudadanos de la ciudad de Dios, que ya funcionaba en la era prehistórica de los Ángeles, en la que también estaban presentes los hombres que Dios había ya conformado en su ciencia de visión, es decir, en la eternidad (la metafísica de la ciudadanía de estos tres profesores es una reexposición abstracta e inconsciente del libro XI de La Ciudad de Dios).
[...]
Es la metafísica de la ciudadanía –ligada a la metafísica humanista de la idea de Humanidad (a la que los autores recurren constantemente)– la que conduce a estos profesores a situarse en una plataforma estratosférica (traducción abstracta, como hemos dicho, de La Ciudad de Dios agustiniana) que impone una escala a la visión histórica tan desproporcionada que les obliga, en el momento de tomar tierra, a fijarse en puntos de referencia «oligofrénicos» tales como Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales. Estos puntos de referencia podrán ser proporcionados a otra escala de análisis. Pero cuando se habla a escala de Zeus o de Cronos, ¿no resulta ridículo tener que ver a Zeus representado por Fidel, por Hugo o por Evo, y a Cronos representado por Bush, por Blair o por Aznar?
¡Je!


No es que te importe, pero no corriges la entrada en la que decías que era un manual para los niños, y tampoco te importan las habituales mentiras de los medios que lo presentan como tal, lo cual no parece que sea recriminable. Lo único importante es ese libro, como si no hubiera cientos iguales o peores, a ambos lados del espectro.
No es que te importe, en definitiva, pero cuando te ponen delante una manipulación periodística del tamaño de un estadio de fútbol, lo importante sigue siendo ese libro. Te quedas mirando el dedo.
En otro entrada ya decía que me parecía una polémica inútil. Y te doy la razón es que no es más que una obra entre tantas semejantes. No he querido darle más importancia pero lo cierto es que la actualidad manda y como digo ha servido, mirar el dedo, para que muchos padres vean más allá de sus narices y se pregunten qué coj... es lo que se va a enseñar a sus niños.
No creo que sea un manual, pero sí que cualquier profesor puede emplearlo como apoyo, recomendarlo como lectura (como el de la quinta libertad, de Chomsky, que me leí en 2 o 3 de BUP, no recuerdo).
Gracias, Antonio. Tenía razón Mikimoss en que no era un libro, pero como dices, eso no desmonta el que la asignatura sea un espanto. Le he dado las gracias a Mikimoss en mi comentario del Instituto Juan de Mariana.
Si es un libro de apoyo para profesores parece más bien un recetario, una recopilación de códigos...
Pero la verdad es que Yomismo tiene razón en una cosa... los textos de ESO para Conocimiento del Medio y Sociales son, en algunos casos, pura bazofia. O sea, hay otros libros también espantosos, aunque para mi no tanto como este.
Manual para alumnos o libro para profesores, coincido contigo en que no hay gran diferencia. Eso sí, creo que hay que centrarse en textos aparentemente más moderados, pero por ello más nefestos, porque cogen desprevenidos a padres y alumnos, que acaban transigiendo con sus monsergas izquierdistas camufladas bajo su lenguaje seráfico. Un ejemplo en Cataluña es el manual de Barcanova, que como apenas habla de sexo, pasará desapercibido (cuando no se pondrá como contraejemplo de las "exageraciones" sobre la EpC) y que rezuma ideología antiglobalización y antiliberal, en un claro abuso de la poca autoridad que todavía retienen libros de texto y enseñantes sobre los jóvenes.
No es un manual para profesores tampoco. Las mentiras de esos medios son de tal calado que cuesta quitarlas de enmedio. ¿Ni una sola palabra para tan infames manipulaciones periodísticas? ¿Para esa falta de ética profesional (y de profesionalidad, a secas) que os tratan y engañan como a niños?
Yomismo,
por lo que a mí respecta el tema está enmendado.
No obstante te recuerdo que la mejor opción es que el Estado quite sus sucias manos de la educación de nuestros hijos, lo que incluye a esa pestilente materia, la EdC, con la que quieren indoctrinarlos. Así de radical.
Respecto a los medios. ¿No crees que son los padres quienes han decidido que les importa poco si lo del libro es cierto al 100%? Por mi parte usaré otros argumentos, pero mi opinión sobre EdC y sobre quienes ven en ella nada mínimamente salvable sequirá siendo la misma. El engaño en esta gente es algo más profundo. Así de radical.
Saludos,
C.
Insisto: has podido comprobar cómo esos medios han mentido sobre este tema, y no te he visto ni una sóla letra comentando esas mentiras, que no son pocas ni pequeñas. ¿No es eso criticable por falta de profesionalidad y ética periodística?
Insisto: Creo que cayeron en el mismo error que Delgado Gal y Gustavo Bueno. Si insisten ya es por confundir, cierto. Salvo que tengan razón, que no creo.
Insisten y no rectifican. Ergo, ¿no es cierto que mienten y que merecen crítica dura por hacer cosas así?
Y no es lo único:
http://www.escolar.net/MT/archives/2007/08/no-dejes-que-la-realidad-te-estropee-una-buena-noticia.html
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