Otro interesante artículo de Judith Rich Harris.
Por destacar algún párrafo, uno que señala la potencia de la explicación modular “a lo Pinker” en el desarrollo y funcionamiento de la mente:
El sistema para la socialización y el del status son órganos de la mente. Como otros órganos, se encuentran en todos los seres humanos neurológicamente normales. Pero, también como cualquier otro órgano, varían de alguna manera de un individuo a otro. Para algunos niños, el sistema para la socialización toma la prioridad, el del status algunas veces se lleva la palma. Pero estas diferencias sólo se hacen visibles cuando dos fines entran en conflicto. Otras veces los fines pueden coexistir pacíficamente. El niño en la escuela se sienta tranquilamente como el resto de sus compañeros: se conforma. Al mismo tiempo puede intentar destacar en lectura o matemáticas.
El resto aquí.
Los ecologistas podrían verse ante un verdadero dilema.
Porque hasta ahora han demostrado que si tuvieran que elegir, convertirían la Tierra en un arca, una vez castigada buena parte de al humanidad por sus excesos con el planeta.
Un nuevo estudio sugiere que el papel de los bosques en el calentamiento global depende de su localización. Los bosques de zonas nevadas, nos dice el informe publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences, de hecho pueden contribuir a un mayor calentamiento.
Aparentemente, estos sumideros naturales de carbono sólo hacen su trabajo efectivamente en las regiones tropicales, en otras áreas o no tienen impacto o, en realidad, contribuyen al calentamiento del planeta. De hecho, de acuerdo [al modelo planteado en el estudio], en 2100, su se cortaran todos los bosques, la temperatura media global descendería más de 0,5ºF.
Un susto para los “vale ya” de El Consenso, uno más. El año pasado otro estudio alertaba sobre los importantes niveles metano que emite anualmente la vegetación del planeta: entre 62 y 236 millones de toneladas, esto es entre un 10% y un 30% de las emisiones del gas. Toda una bomba, sabido que el metano es uno de los gases satánicos aunque no el que más preocupa a los ecologistas redentores.