En 2006 William Easterly avisaba (una vez más) de como las buenas intenciones que pretenden aliviar la pobreza desde arriba, es decir, mediante la planificación teledirigida por organismos internacionales, no sólo suelen terminar en un rotundo fracaso, si no que, además, pueden acarrear consecuencias nefastas “no intencionadas”. Frente a la planificación desde las moquetas, oponer la búsqueda “empresarial” en el terreno protagonizada por los que quieren solucionar sus propios problemas ... si la gansterización propiciada, sostenida (in)intencionadamente lo permite.
Me lo ha recordado este artículo de El Mundo. Vale que en este caso no es la “ayuda” el tema central, si no la constante letanía con la que se quiere echar en cara lo ricos que somos y lo poco que hacemos por los demás, demostrando nuestro egoísmo con ejemplos como este:
Los países ricos utilizan 250 litros de agua por persona al día, mientras los pobres consumen 10 litros. A este ritmo, en 2015, 650 millones de personas no tendrán acceso a fuentes de agua potable.
¿El agua que me bebo yo se las estoy quitando a un ciudadano de Zimbabwe? Claro, a causa del cambio climático (en el siglo XXI Internet y el cambio climático parecen materializar la eterna lucha planetaria entre el bien y el mal).
Como reza el título del capítulo 5º del libro de Easterly: Los Ricos tienen Mercados, los Pobres tienen Burócratas. Tal vez sea ese el problema.
¿De verdad que este hombre ha sido rector de la Complutense?
La dificultad estriba en que la añeja receta de socializar los medios de producción, que constituía la pieza maestra de toda política de izquierdas, resultó inservible. A decir verdad, no hay una explicación cumplida de por qué esa fórmula, en lugar de curarlos, agrava los males de la sociedad. La afirmación de un preclaro profesor escocés de hace más de doscientos años de que no es la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero lo que nos procura nuestra cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio, no ha sido desmentida. ¿Pero por qué la humanidad sólo ha de funcionar si se basa en el egoísmo? Ésta es la gran contradicción en que se desenvolvió la izquierda durante el siglo pasado: su teoría del cambio, atractiva como era, fracasaba al llevarse a la práctica.
La clave para don Francisco está en el egoísmo, esto es, en el inmoderado y excesivo amor a uno mismo que aqueja al ser humano. Pues creo que no: el problema de la izquierda es que ha confundido, como don Francisco, egoísmo con libertad, y ha cercenado ésta pretendiendo acabar con aquel. La imposición de una moral fingida.
Más perlas aquí.
Por cierto que, en cualquier caso, la humanidad no funciona así. Tampoco nuestros primos, ni probablemente el ancestro común a ambos. No lo traigo aquí como argumento, si no como curiosidad. La cooperación humana puede no parecer evidente a algunos , sin embargo el progreso, precisamente, es su mejor reflejo. Eso es lo que decía Smith. Creo yo.
En una entrevista a Charles G. Koch:
For a country to prosper, first, it needs to develop a framework and culture for spontaneous order: people voluntarily cooperate beneficially, without being centrally directed. We must have beneficial rules of just conduct, which is the rule of law uniformly applied. These laws are universally applicable and supersede or obviate the need for bureaucratic rules or instructions. We need cultures in which people don't just tell the boss what he wants to hear. To be successful in a Communist country, you have to bribe, lie, cheat, and steal. These things break down a free market and lead to economic disaster.
Respecto a sus modelos:
The business philosophy has been patterned around writings and history, thinkers such as Mises, Hayek, Polanyi, and Maslow. In personal life, father Fred Koch and colleague Sterling Varner were great influences. In philanthropy, the greatest influence has been Adam Smith. He said that we best promote the public interest, not by trafficking in the [supposed] public good as politicians do, but by promoting our own interest. We can apply MBM to philanthropy when, for example, we don't simply give grain to poor people in Africa and thereby bankrupt their local farmers. The secondary side-effects include keeping the people from becoming self-sufficient. We should help them set up a culture, institutions, and technology to promote self-sufficiency. We should consider all of the secondary side-effects of our so-called philanthropy.
(HT: Arnold Kling)
Quam diu etiam furor iste nos eludet, quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?
... porque resulta agotador soslayar una y otra vez tus insidias, la verdad. En fin. Bendita libertad, gracias a ella nos expresamos, gracias a ella nos ignoramos.
Finalmente un consejo, citando a Mill, ese sociata (jejeje), precisamente en su vertiente más sandía:
[S]ería un ideal muy pobre un mundo del cual se extirpara la soledad. La soledad, en el sentido de estar solo con frecuencia, es esencial para cualquier nivel de meditación o de caracter; y la soledad en presencia de la belleza y grandiosidad de la naturaleza es la cuna de los pensamientos y de las aspiraciones que son buenas para el individuo, y sin los cuales no podría pasarse la sociedad.
Vamos que tal vez te convengan unas vacaciones, no sé, esta obsesión te va a hacer enfermar.
Ya lo ha comentado María, Pedro Schwartz estuvo ayer en el Instituto Juan de Mariana para hablarnos de la fragilidad de la libertad. Porque vino con su último libro, que lleva en el título a Montesquieu y en el subtítulo a la democracia, pero de lo que realmente se habló fue de cómo el “poder/gobierno del pueblo” se convierte, en no pocas ocasiones, en una amenaza para las libertades individuales.
En un momento de su exposición/resumen del libro Schwartz diferenció entre la libertad de los románticos y la libertad de los clásicos. Aquella sería la que se define como la ausencia de impedimentos para que cada cual de rienda suelta a su instinto creativo, a su espontaneidad. Es la manera en que Stuart Mill defendió la excentricidad que sería, de ese modo, una libertad sublime.
Frente a aquella, la de los clásicos es la libertad para hacer lo que “merezca la pena”. Una especie de libertad virtuosa.
Mi opinión es que tal distinción esconde un rechazo a la caricaturización de la libertad que supone el uso del término para esconder prácticamente cualquier cosa. Un rechazo que sitúa a Schwartz en lado de los clásicos. Es esclarecedor un ejemplo que empleó para reforzar su argumento. Se quejó de cómo el exceso creativo de los directores de escena puede convertir una bella opera de Verdi (Un ballo in maschera) en una performance deplorable a la que no logra salvar ni la música del genio italiano. Le entiendo. Hace años que no voy a la ópera, prácticamente desde que no se representa en la Zarzuela, pero he podido ver ejemplos como al que aludió y estoy con él en que tales excentricidades son patochadas, que cada cual es libre para realizar, y que poco tienen de excelencia en la expresión de la libertad.
Llegado el turno de preguntas Paco Capella le dio la réplica. Podemos traer aquí los argumentos que defiende en intelib, que son, en resumidas cuentas, los que defendió frente a don Pedro:
La libertad es el respeto al derecho de propiedad privada, la ausencia de violencia. Libertad es autodeterminación y autogobierno de cada persona en el ámbito de su propiedad. La libertad es la condición de un ser humano relativa a las demás personas de ausencia de violencia en sus relaciones (la violencia es el inicio del uso de la fuerza contra la propiedad ajena).
Es decir que le hizo ver a Schwartz que sí, que probablemente se podrían sopesar ambos conceptos pero que el ejercicio tiene poco de esclarecedor; más bien resulta sospechoso por ofrecer una valoración de cómo cada cual emplea su libertad.
Pienso que el ejercicio es válido si lo que se persigue es mostrar como los gobiernos tienden a dar relevancia cada vez mayor a esa libertad sublime frente a la libertad ‘a la capella’, enmascarando cierta tendencia totalitaria que hace de la democracia una institución suicida (por rescatar el término empleado por E. Garzón Valdés ... que no sus razones).
También habló de darwinismo, pero este punto merece un comentario a parte. Precisamente en un artículo para el Juande hago referencia a un trabajo del profesor al respecto. Me espero a leer el libro.
Estoy seguro de que otros asistentes destacarán diferentes puntos tocados por don Pedro, como la fe que tiene en que Internet sirva de palanca para seguir impulsando la libertad (¿Chin?). O de su desconfianza de cualquier sistema electoral o de la confusa manera en que define derecho natural, para rechazarlo, o de sus varias pullitas a propósito de la desconfianza que Friedman o el propio Smith (que figura en la contratapa del libro) inspiran en los anarcos. Je. Y no fue abucheado, por cierto.
PS: Éramos pocos, pero logró vender todos los ejemplares del libro que trajo consigo. Paco, el de Ibi, si me lees, que sepas que no llegué a tiempo pero lo intenté.
Un ciudadano es aquel que conserva su soberanía individual a pesar de su vinculación a una determinada política. Su característica distintiva es su derecho a tener y usar armas. [...] Los Estados Unidos tienen ciudadanos; la mayoría del resto de naciones en el mundo tienen sujetos.
No es precisamente la definición de ciudadano a la que uno está acostumbrado en la otoñal Europa. Al cubrirnos de dudosos derechos a practicamentecualquiercosa nuestros políticos quieren darnos gato por liebre. Así y todo, necesitan una asignatura que nos eduque, que transmute su permanente injerencia en nuestras vidas, su voyeurismo, en un sentimiento de pertenencia a la Ciudad del Bienestar.
Actualización: Marzo me apunta que en este contexto "subject" se traduce por "súbdito". Por supuesto tiene razón. Quise hacer un (mal) juego de palabras, darle una connotación más negativa (aún) cuando me tenía que haber limitado a traducir. Gracias Marzo.
De Gore todo es aprovechable, hasta el apellido tiene chicha mediática que masticar. Ya sabemos que su negocio es el miedo, el splatter medioambiental premiado al por mayor. El marketing, sencillo. No hace falta estudiar en Harvard, es suficiente con unos cuantos veranos en la granja familiar y familiarizarse con la fina psicología del pollo de corral.
Bastará añadir a estos rudimentos un extenso conocimiento de la Verdad Revelada que, como todo progre de carrera, hace de Al un ser superior.
Alguien que nos sacará a todos del corral.
No sé si hay algo entre The Economist y ZP. Algo más allá de un malentendido y peor compartido “progresismo”. Un progresismo que “a la española” se sustancia, fundamentalmente, dándole estopa al PP y a todo aquel o aquello que se menee fuera del cordón moral y sanitario administrado por la izquierda.
Esto decían los ingleses hace casi un año, el 27 de julio de 2006:
His People's Party predecessor, José María Aznar, was positively Castilian in his determination to maintain Madrid's grip and refuse to negotiate. Yet Mr Zapatero quickly began to discuss a new deal with Catalonia. He also reached out to the Basques, even offering to talk to ETA if the terrorist group declared a permanent ceasefire. The People's Party pilloried him for giving in to the gun and, more generally, risking the break-up of Spain. […] After securing his permanent ceasefire, he is also going to talk to ETA. The prospect of a settlement in the Basque country looks the best in a generation.
Resonaban entonces las palabras de Sebastián:
“In its social and political side, the values of liberalism are better represented by the PSOE than the PP,” Mr Zapatero's chief economic adviser, Miguel Sebastián, declared in a recent speech. “In the economy the PSOE also better represents the principles of stimulating the private sector, less intervention and a reasonable-sized public sector.”
Sin llegar a resultar convicentes (menos mal):
But the PSOE is no free-market party. The government's attempts to obstruct a takeover by Germany's E.ON of a Spanish electricity giant, Endesa, regardless of EU rules, are proof of that. A mild reform of employment law this year made firing workers cheaper, but it still costs a lot more than in other countries.
Ahora, transcurrido casi medio año desde el bombazo y doble asesinato de Barajas y proclamado oficialmente el fin de la farsa-tregua, The Economist nos quiere convencer de que:
[al contrario que la leal oposición tory del Reino Unido] the PP has fiercely resisted Mr Zapatero's every move over the Basque problem. The party remains bitter about its unexpected loss of the March 2004 election, which fell a few days after the Madrid train bombings. Many in the PP still insist that ETA was somehow involved, despite all the evidence that the bombings were the work of Islamist terrorists. It was brave, if perhaps naive, of Mr Zapatero to try to make peace in the Basque region on his own. But the PP's hostility made his task vastly more difficult.
No se enteran.
HermanTersch se lo pregunta (tertulia del martes 5 de junio) a Arcadi Espada (hacia la mitad).
Pues eso Arcadi, ¿estás de coña? Porque no es de recibo negar la sumisión del Fiscal General al Gobierno, no de este fiscal y con este gobierno. Amos anda.
Hoy he podido saludar a Jiménez Losantos en el Feria del Libro de Madrid. Me ha impresionado; me ha impresionado comprobar lo enferma que está esta democracia nuestra, esta sociedad en la que un periodista, por polémico y cargante que resulte a algunos, necesite escolta para firmar libros en El Retiro. Al menos dos escoltas y tres agentes de seguridad privada. Impresionante. A escasos metros Almudena Grandes firmaba ejemplares de su última deposición. Una fila considerable de admiradores. Ningún escolta. Los que amenazan no la necesitan, al parecer. María Antonia Iglesias también firmaba. Sin escolta. Los buenos oficiales, ya digo, no la necesitan. Tampoco Juan José Millás, que escribe majaderías dignas de Antonio Gala; columnas apresuradas que destacan su escaso escrúpulo, su nula imaginación, su odio. Buenos oficiales. Todos sin escolta. Me alegro. Está claro que somos muchos los que despreciamos olímpica, escrupulosa y pacíficamente a tanto simbionte.