Archivos Mayo 2008
Sigo en Nature.
Leo el abstract de un peer-review que suena casi a cachondeo. Nos dice que
Están ocurriendo cambios significativos en sistemas físicos y biológicos de todos los continentes y en la mayoría de océanos [...] La mayoría de estos cambios suceden en la dirección esperada con una mayor temperatura.
El razonamiento parece tan impecable como circular: como han visto que estos cambios significativos suceden en donde aumenta la temperatura y como escala continental el aumento de la temperatura no puede explicarse sólo por motivos naturales, por así decir, entonces no queda otra más que la explicación antropogénica que nos facilita el IPCC y su FAR: la mayoría de los incrementos observados en la temperaturas medias globales desde mediados del siglo XX se deben muy probablemente (is very likely due) al incremento en la concentración de gases de efecto invernadero.
En un artículo del pasado marzo, John Tierney se preguntaba en el NYT si realmente los críticos, es decir, los negadores de los negadores, pensaban que había más prebendas en la negación del cambio climático que en ir con la mayoría de quienes lo dan por cierto.
Aclaraba que no dudaba de la integridad o la competencia de los investigadores y de los grupos ecologistas que están embolsándose billones de dólares provinientes de diversas agencias gubernamentales, corporaciones o fundaciones privadas. No.
Pues bien, quieren más, muchos más dólares. Como señala el editorial de la revista Nature del 15 de mayo, ahora que el consenso es universal, los modeladores climáticos miran al futuro cercano: quieren desarrollar nuevos modelos que ayuden a diseñar políticas que sirvan para prevenir o corregir los efectos del cambio climático. Efectos que por cierto, se han previsto con la ayuda inestimable de modelos muy sensibles a los prejuicios de sus creadores.
Al término de la cumbre de cuatro días que han mantenido en Reading, los científicos plantearon la necesidad de un proyecto para la predicción del clima de escala semejante al Proyecto Genoma Humano. Lo que costaría algo más de un billón de dólares y podría traducirse en la creación de un nuevo centro de investigación mundial o, tal vez, global (sic) ... competencia para los centros ya existentes y un motivo para el “desconsenso”.
En fin. Richard Lindzen nos recordaba en 2007 que el principal argumento para la atribución del calentamiento reciente al incremento antropogénico del CO2 se debe al Centro Hadley (Gran Bretaña). Los investigadores asumían, lógicamente, que el modelo que habían desarrollado era correcto. Comprobaron que, considerando los efectos (forzamientos) de volcanes y de la variabilidad solar, podían replicar la temperatura global media observada desde 1880 hasta 1976. Sin embargo, dijeron, el incremento de dicha temperatura desde entonces, apenas unas décimas de grado, no se podría explicar sin añadir nuevos forzamientos que habría que atribuir al hombre y su CO2. Lindzen se preguntaba si era suficiente evidencia del forzamiento antropogénico el hecho de que un modelo no pudiera replicar un calentamiento de apenas unas décimas de grado. Un problema, nos decía, es que los modeladores, en general, no consideran que puede existir una retroalimentación negativa, es algo que no aceptan entre las hipótesis sobre las que construyen sus modelos predictivos. Así limitan los resultados, los orientan y nos orientan.
Los modelos, los algoritmos, podrán mejorar gracias al mejor conocimiento de la ciencia y a la mayor potencia de cálculo ... pero no creo que palabras como las de Jeffrey Sachs, al comienzo de la cumbre de Reading, ayuden a confiar en la naturaleza humana:
[habría] mucho interés entre los políticos en invertir los millones de dólares necesarios, si los científicos pudieran dar respuestas a preguntas fundamentales ... tales como el suministro futuro de alimentos.
Roy Spencer, favorito de este Rincón, pide más CO2 en NRO:
It is quite possible that the biosphere (vegetation, sea life, etc.) has been starved for atmospheric CO2. Before humans started burning fossil fuels, vegetation and ocean plankton had been gobbling up as much CO2 out of the atmosphere as they could, but it was like a vacuum cleaner trying to suck through a stopped-up hose.Now, no matter how much CO2 we pump into the atmosphere each year, the biosphere takes out an average of 50 percent of that extra amount. Even after we triple the amount of CO2 we produce, nature still takes out 50 percent of the extra amount.
Su opinión está bien clara:
As a climate researcher, I am increasingly convinced that most of our recent global warming has been natural, not manmade. If true, this would mean that global temperatures can be expected to peak in the coming years (if they haven’t already), and global cooling will eventually ensue.
Y sin pelos en la lengua:
You would think that science is the last place you would find such religious opinions, yet they dominate the worldview of scientists. Natural scientists tend to worship nature, and they then teach others to worship nature, too . . . all under the guise of “science.”And to the extent that this view is religious, then making environmental laws based upon that view could be considered a violation of the establishment of religion clause of the First Amendment to the Constitution.
Más aquí.
El entremés zapaterino, el retablo de las maravillas de un gobierno dislocado por la igualdad en la ineptitud de sus miembros, no es cosa de risa. Aquí no hay espectadores. Este bodrio a cuatro años lo sufriremos casi todos, los de siempre, los de las gabelas y el predio sirviente, mientras los que ponen el cazo, los que viven del cuento y se deshuevan de la mayoría, llamarán facha antipatriota (total, funciona) a todo el que diga que el progresismo simpaticote de Z es una farsa. Peor.
Pero como dice Hermann Tertsch:
La sociedad española ha demostrado que pocas otras -quizás ninguna en el mundo desarrollado- la superan en tolerancia de la mentira. Nunca un Gobierno en democracia les había mentido tanto, de forma tan abierta, obscena, confirmada y hasta reconocida por los mentirosos. Pero el ambiente general de indolencia y resignación han llevado a la práctica abolición del reproche social de la mentira.

