El ozono que no se ve
En el capítulo 2 del documento técnico que fija las bases científicas del cuarto informe del IPCC, leemos que en el informe anterior, el tercero o TAR, los modelos sólo consideraban los cambios en el sistema fotoquímico de la troposfera debidos a los estimados en la emisión de ciertos gases como el metano, el monóxido de carbono o el oxido de nitrógeno. Nos cuentan que desde entonces los modelos de nueva generación incluyen varios Modelos de Transporte Químico que emparejan la química de la estratosfera y la de la troposfera de manera que ahora se tienen en cuenta, en las simulaciones, los cambios en el ozono troposférico causados por los sucedidos en el estratosférico. Pues bien, al parecer hay que actualizar estas simulaciones ya que el fitoplancton, sumidero marino del CO2, es responsable de que el ozono troposférico se destruya a un ritmo sensiblemente mayor al estimado por los modelos al uso. Como efecto colateral, no menos importante, además se destruye metano. Como es sabido ambos son gases de efecto invernadero. En el caso del ozono, se estima que su contribución al calentamiento es un 20% del que se atribuye al CO2 (en términos de forzamiento radiativo el ozono alcanza los +0,35 W/m2 y el CO2 los +1,66W/m2 ... según el documento mencionado al principio), por lo que una destrucción mayor de la considerada hasta ahora supone una verdadera retroalimentación negativa a tener en cuenta en los modelos.
En fin. He llegado a los artículos linkados (I, II y III) gracias a Gavin, uno de los beligerantes bloggers de Real Climate, guardianes de El Consenso, que al respecto dice algo sorprendente: la cosa no es como la pretenden pintar algunos ya que, puesto que la mayoría de los modelos no tienen en cuenta la química del ozono, difícilmente se verán afectados por las revisiones de la misma ni la sensibilidad ni el CO2 que impulsan el calentamiento global .... TOMA CASTAÑA.
Si no le he entendido mal, es como decir que puesto que no se tienen en cuenta los donuts en el aporte calórico a la dieta de una persona, ésta podrá comer docenas al día ya que según los modelos dietéticos al uso los donuts no le van a engordar.


Llevo muchos años trabajando con modelos numéricos. En ciencias puras como física o química fundamentales son una herramienta tremendamente útil como una forma de validación "independiente" de teorías y de resultados experimentales. En campos como la meteorología, economía o ciencias sociales son también tremendamente útiles, pero deben ser tomados con una extrema cautela dada la cantidad de variables que entran en los modelos cuya influencia en muchos casos ni tan siquiera ha sido estudiada.
Sin embargo es muy curiosa la fe que despiertan en la gente los modelos numéricos de tal manera que los creen casi infalibles, por no decir omnipotentes. El del cambio climático es un ejemplo clarísimo.
Desconozco que parámetros tienen en cuenta estos modelos, pero sospecho que, siguiendo tu ejemplo, no sólo se dejan fuera los donuts. Como te veo más enterado en este tema quisiera preguntarte si sabes si tienen en cuenta la actividad solar o las fluctuaciones en la órbita terrestre.
Me da la impresión de que no, puesto que al fin y al cabo no parecen ser modelos destinados a la validación de una teoría acerca del calentamiento global, sino a la justificación de una serie de dogmas.